El Financiamiento del Desarrollo y los Mercados Financieros
Abril 13,2004
Los mercados financieros surgieron hace más de 400 años para establecer el comercio de recursos entre dueños de capital y empresarios, gobiernos o intermediarios financieros. Quienes poseen capital lo prestan para obtener el mayor rendimiento al menor riesgo. Empresarios y gobiernos lo necesitan para construir o modernizar empresas, desarrollar infraestructuras y brindar educación, salud o seguridad. Como contraparte, el capital se paga con intereses o participaciones en los empresas y sus ganancias.
Desde fines del siglo IX, los mercados de valores progresaron en grandes capitales financieras como Londres o Nueva York. En su libro A History of Corporate Finance, Jonathon Barron Baskin cuenta con cifras cómo la clase media se convirtió en accionista haciendo crecer rápidamente la Bolsa de Nueva York donde, entre 1910 y 1929, el valor de las nuevas emisiones subió de 405 a 9.400 millones. Siguiendo la tendencia, poco después surgieron bolsas de valores en las capitales más ricas de Europa y, más recientemente, en países en desarrollo en América Latina y Asia, donde se desarrolló una nueva especie: los llamados mercados emergentes.
Los mercados emergentes crecieron durante los años 80, gracias a una gran oferta de capital en los países ricos y a una nueva clase de inversionistas que buscaban los rendimientos más altos que potencialmente ofrecen las apuestas más riesgosas. Este interés se vio reflejado en el precio de las acciones y en la formación de especialistas en los bancos de inversión.
Aunque apuesten al riesgo, los mercados prosperan con capital y marcos institucionales que lo protejan y favorezcan. En América Latina, su progreso ha sido lento. En parte, porque el ahorro interno es relativamente bajo y muy concentrado. También porque el cambio de las estructuras jurídicas que rigen los mercados ha sido lento y estas no siempre ofrecen la flexibilidad necesaria para abrir el crédito o el capital de riesgo a las pequeñas y medianas empresas. Además, el temor a las crisis y devaluaciones ha hecho que los ahorristas de esos mercados busquen alternativas más seguras.
Para tener una idea más clara de las diferencias entre los mercados de valores de los países industrializados y en desarrollo, el libro Global Bargain Hunting de Burton Malkiel (autor del bestseller Random Walk Down Wall Street) ofrece interesantes comparaciones tomadas de las estadísticas de la bolsa de Nueva York en 1996. En pleno ascenso de los mercados asiáticos, el valor total de las acciones cotizadas en las bolsas del mundo era de 17.8 billones de dólares de los cuales sólo el 11 por ciento comerciaba en los mercados emergentes, cuyos países representaban el 21 por ciento del producto bruto mundial y el 85 por ciento de la población global.
La expansión de los mercados emergentes se estudia en las escuelas de negocios de Estados Unidos. Durante los 90, la Universidad de Columbia creó un curso que actualmente imparte el profesor David O. Beim, autor Emerging Financial Markets, que analiza los problemas y crisis de los nuevos mercados. Michael Pettis –otro profesor de Columbia y banquero quien, como su colega Peter Marber, escribió importantes libros sobre el tema y quien enseña actualmente en China-- considera que las crisis se deben a políticas económicas equivocadas y que, si estas no se corrigen, se seguirán repitiendo cíclicamente.
En los últimos meses, la Bolsa Mexicana y otras de las llamadas emergentes han sido particularmente redituables y sus índices alcanzan niveles históricamente altos. Las abultadas ganancias de los inversionistas y un período de estabilidad podrían fortalecer la idea de hacer de las bolsas un medio viable para financiar el desarrollo.
Lecturas:
Jonathon Barron Baskin y Paul Miranti; A History of Corporate Finance; Cambridge University Press; 1997.
David O. Beim y Charles W. Calomiris; Financial Markets; McGraw-Hill/Irwin; 2000.
Burton Malkiely J.P. Mei; Emerging Global Bargain Hunting: The Investor’s Guide To Profits in Emerging Markets; Simon & Schuster; 1998.