En Estados Unidos, el discurso del acto de graduación es una importante tradición, y el prestigio de las universidades está ligado al calibre de los personajes que presentan a darlos. Cuanto más renombre tiene una universidad, más detacadas las personalidades que atrae. Casas de altos estudios como Columbia, New School, Brown, o Yale han tenido entre sus oradores a Octavio Paz, Carlos Fuentes y Mario Vargas Llosa (entre los más buscados, están el ex presidente Bill Clinton y su esposa Hilary). Universidades más pequeñas se conforman con políticos, escritores o empresarios locales.
Esos discursos pueden trascender el ámbito de la ceremonia. El pronunciado por Steve Jobs (fundador y presidente de Apple y Pixar) en junio en Standford, ha sido reproducido por la revista Fortune y reseñado por The Economist.
Jobs compartió tres experiencias personales útiles para quienes inician su vida profesional. Si bien no dijo casi nada que no haya sido publicado en numerosas biografías y perfiles, su tono y perspectiva lo definieron una vez más como a un empresario excepcional que cautiva a diversos públicos. Por un lado, aconsejó no desestimar ninguna actividad o experiencia, por inconexas que parezcan, porque con el tiempo tienden a conectarse y producir resultados inesperados, como le ocurrió a él con sus cursos de tipografía que, años más tarde, en los 80, sirvieron para hacer de Macintosh la pionera en ofrecer las tipografías clásicas y la facilidad de diseñar nuevos tipos de letras.
Otra experiencia importante fue, a los 30 años, ser sido públicamente despedido de la empresa que había fundado y quedar desprestigiado y sin empleo. A través de esa penosa situación, cambió “el enorme peso de ser exitoso por la liviandad de ser nuevamente un principiante”, y creó Pixar (la exitosa compañía de dibujos animados) y Next (que desarrolló la base del software actual de Apple).
La creatividad de Jobs y su equipo ha producido nuevos e innovadores productos cada seis meses. El IPod es el mas moderno y buscado reproductor de música, iTunes vende en línea más de 2 millones de canciones y audiolibros al día. Apple es, por segundo año consecutivo, una de las empresas más rentables –en el último semestre, sus ingresos crecieron 70 por ciento y sus ganancias 570 por ciento--. En una biografía reciente (no autorizada y prohibida su venta en las tiendas de Apple), iCon, los autores dicen que Jobs es “quizás la persona más influyente en tecnología.”
No me parece descabellado comparar la productividad, personalidad y talento de Steve Jobs con los de Thomas Edison quien producía en su laboratorio un gran invento cada seis meses y patentaba cada diez días una innovación en campos como la luz eléctrica, la grabación y reproducción de sonido, y el agregado de sonido al cine. Otro aspecto semejante es el carácter difícil y el ambiente de trabajo muy competitivo de sus empresas. En su libro Edison: A Life of Invention, Paul Israelseñala que quienes trabajaban con Edison estaban siempre de servicio y a veces se les exigían cosas casi imposible de cumplir.Edison despedía sin advertencia previa a quienes no se adaptaban a la cultura de su Menlo Park en Nueva Jersey. Jobs es famoso por un despotismo que aterroriza a sus empleados y que le costó perder Apple en 1985. A ambos les tocó vivir en épocas de cambios vertiginosos en las que deben asumirse riesgos, fracasos y triunfos.
Lecturas:
Alan Deutschman; The Second Coming of Steve Jobs; 2001.
Paul Israel; Edison: A Life of Invention; John Wiley & Sons; 1998.
Andre Millard; Edison and the Business of Innovation; John Hopkins University Press; 1990.
Jeffrey S. Young, William L. Simon; iCon: Steve Jobs, The Greatest Second Act in the History of Business; Wiley; 2005.