No estaría mal que nuestros dirigentes y quienes aspiran a serlo tuvieran presente lo que ocurre en China y le dieran a la educación, la lectura y los libros la importancia que merecen.
La industria editorial es una de las áreas que menos atención ha recibido en los muchos reportajes y libros que se publican sobre China. Sin embargo, su importancia en términos del volumen y número de títulos publicados, y su rol estratégico en el desarrollo de ese país son enormes.
Hace unos meses apareció en el New York Times un artículo de Mike Meyertitulado “El mercado de libros más grande del mundo”, acerca de la librería Book City de Beijing y sus 230 mil volúmenes. En Beijing o Shangai ese tipo de librerías representan una faceta del desarrollo económico de China en los últimos 15 años. No sólo por el gran tamaño de sus instalaciones y clientela, sino también por su enorme variedad de géneros y contenidos. En sus distintos pisos hay desde clásicos en inglés a un precio promedio de 12 pesos, hasta volúmenes de arte y arquitectura como los de los arquitectos mexicanos Barragán y Legorreta. También están disponibles en inglés y chino algunos de los títulos más vendidos en Estados Unidos, como las biografías de Bill Clinton o George Washington (en traducciones que conservan el diseño de las portadas originales).
En Publishing in China, el autor chino Xin Guangwei presenta un completo mapa de la industria editorial de su país, ilustrado con datos y comparaciones, principalmente con Estados Unidos. De acuerdo con el autor, en 2002 las ventas de libros en China alcanzaron los 5.3 mil millones de dólares, una quinta parte del mercado estadounidense (26.7 mil millones de dólares). Sin embargo, con un ingreso per cápita 33 veces menor que el estadounidense, China tiene un mayor consumo relativo de libros.
En una industria cuyo crecimiento se estima en un 10 por ciento anual, en 2002, de 171 mil títulos en existencia en China, 100 mil eran nuevos. Entre todos, se imprimieron 6.8 mil millones de ejemplares. El 84 por ciento fueron títulos de consumo comercial, el 15 por ciento libros de texto, y el 1 por ciento restante, libros ilustrados.
Para atender tamaño mercado hay 568 editoriales controladas por 80 grupos, propiedad del estado. No hay indicios de apertura, pero en algunos sectores como la distribución, está permitida la inversión extrajera. Editoriales de libros de texto como McGraw-Hill, Pearson, y Wiley están operando en China para servir la enorme demanda generada por la reforma educativa. En 2002, los entonces 20 millones de estudiantes universitarios chinos generaron compras de libros por 2.5 mil millones de dólares (The Economist indica que el número de estudiantes que egresa del nivel medio superior y empieza estudios universitarios creció en China del 3 por ciento en los 80 al 17 por ciento en 2003). El grupo Bertelsmann, un gigante de la industria editorial internacional, adquirió el 40 por ciento de la cadena de librerías más grande de China (21st Century Book Chain), donde desarrolló sofisticados sistemas de distribución, y formó clubs de lectores de más de un millón de miembros.
No creo que haya un libro que describa la industria editorial de nuestro país, donde el consumo de libros está muy por debajo de su potencial, pese a las nececidades educativas de una población ávida por oportunidades de superación. No estaría mal que nuestros dirigentes y quienes aspiran a serlo tuvieran presente lo que ocurre en China y le dieran a la educación, la lectura y los libros la importancia que merecen.
Lecturas:
Xin Guangwei; Publishing in China: An Essential Guide; Thompson; 2004.
Saturday, March 11, 2006
Lo que Pasa y los Libros
Lecturas:
Xin Guangwei; Publishing in China: An Essential Guide.
Los libros, una buena base para entender lo que esta pasando