Las imágenes, los discursos y las declaraciones de los jefes de estado durante la reciente Cumbre de la Américas en Argentina muestran un creciente deterioro en las relaciones hemisféricas y el bajísimo nivel profesional de los lideres políticos de algunos países del continente, principalmente Venezuela. Asimismo, el fracaso de las negociaciones para concretar el acuerdo para crear el Área de Libre Comercio de América Latina (ALCA), es otra manifestación de la incapacidad de los gobiernos de articular una agenda económica de mediano plazo que facilite la integración regional y permita insertar a la región al contexto global y de esta forma facilitar la inversión y acelerar el crecimiento.
La idea del ALCA surge de la Primera Cumbre de las Américas convocada en 1994 por el entonces Presidente Bill Clinton. En esa reunión los jefes de estado de todos los países del continente Americano y el Caribe (excepto Cuba) aprueban una ambiciosa agenda y se comprometían a negociar un acuerdo de libre comercio para toda la región que debería entrar en vigor a mas tardar en 2005. Para lograr ese objetivo se programaron reuniones de trabajo de los secretarios de comercio o relaciones exteriores a lo largo de esos 10 años, las cuales, como vimos, tuvieron muy pobres resultados. La idea de establecer plazos fijos o fechas limite para adoptar acuerdos es una práctica común en los organismos multilaterales o asociaciones de países como la Unión Europa, la que a lo largo de su historia ha operado con calendarios ambiciosos para adoptar políticas comunes como el libre transito de bienes, servicios y personas y crear importantes instituciones como el banco central europeo, el parlamento y para muchos países miembros una moneda común.
Contrastando con esa realidad europea, lo ocurrido en Argentina muestra la falta de liderazgo y continuidad de nuestros gobiernos, lo que impide elaborar una agenda común para todo el continente. Los países mas dinámicos y modernos han preferido seguir el camino de los acuerdos económicos bilaterales o sub-regionales como MERCOSUR y los ambiciosos tratados comerciales con Chile, Estados Unidos, Centro América, Colombia y Europa negociados por México en los 90s o promover sus intereses en la Organización Mundial de Comercio (OMC), cuya cumbre se celebrara en unos días en Hong Kong.
Para aquellos interesados en profundizar sobre estos temas y conocer el contexto de la hoy fracasada agenda hemisférica, me parece interesante el libro de Richard Feinberg “Summitry in the Americas: A Progress Report” publicado por el prestigiado Institute for International Economics en 1997. Feinberg, además de ser un académico destacado de la Universidad de San Diego, fue uno de los principales arquitectos estadounidenses de la referida Cumbre de 1994. El autor discute en su libro las razones que conducen a la Casa Blanca a convocar esa Cumbre y describe la actuación de varios de los negociadores de la declaración y el proceso seguido para adoptarla.
El peligroso populismo y la retórica gastada de los años 60s del Presidente Chávez y otros líderes políticos, así como el activismo de personajes como Diego Maradona en temas que desconocen, no solo devalúa un debate que debería ser informado y serio, sino que ignora el impacto negativo que las políticas que proponen tienen en los sectores que pretenden defender, en particular a los consumidores. La falta de una infraestructura legal moderna y abierta obliga a todos a pagar el costo del proteccionismo (aranceles altos, industrias obsoletas y reglamentos burocráticos) que mas que proteger el interés nacional, facilita la corrupción y el abuso de poder y entorpece la modernización y el desarrollo.
El fracaso del ALCA constituye otro oscuro capitulo en el proceso de politización del debate sobre el libre comercio, el cual se intensifica desde el fracaso de la cumbre de la Organización Mundial de Comercio de Seattle en 1999. El uso de formulas populistas para atacar al libre comercio ha impedido apreciar la complejidad de los grandes problemas económicos y sociales de la región como la pobreza y la desigualdad.
Lecturas:
Richard E. Feinberg,Summitry in the Americas: A Progress Report. Institute for International Economics, 288 p, 1997