Google Inc., la exitosa empresa dueña del buscador más popular de la red, sorprendió a los mercados anunciando que venderá sus acciones mediante una subasta pública. Así, Google no sólo rompe con la tradición de vender y fijar precios exclusivamente a través de bancos, sino que atrae nuevamente la atención de los inversores hacia un sector caido en desgracia desde las cuantiosas bancarrotas del 2000: Internet
Creado hace seis años por dos estudiantes de la universidad de Stanford, Google revolucionó la tecnología de búsqueda en línea con un sistema hiper veloz en que los resultados se ordenan en base a las preferencias del universo de usuarios de Internet. En junio pasado, el índice de Google incluía más de 4000 millones de direcciones y allí se realizaban unas 250 millones de búsquedas diarias, pero es historia ya que ambas cifras crecen cada mes.
Como modelo de negocios, Google logró hacer de la búsqueda de datos un éxito de venta de publicidad. En el 2003, 95 por ciento de su ingreso de 800 millones de dólares provino de esa fuente (se estima que los ingresos rebasan hoy los mil millones), y sin alterar el carácter democrático de sus resultados sino con listas paralelas de resultados con sponsors.
Google, Yahoo, MSN y Overture dominan hoy un mercado en el que hace pocos años también participaban en primera otros que hoy se fusionaron, achicaron o desaparecieron como Alta Vista, Lycos, Excite, Webcrawler o Infoseek.
La trayectoria de estas empresas ilustra el potencialmente riesgoso panorama de la era digital. Alta Vista por ejemplo fue creada en 1995 por Digital Corp. y en pocos meses se convirtió en el buscador líder al indexar 16 millones de sitios y 17 millones de consultas diarias. Compaq la adquirió en 1998 y la vendió en la cresta de la ola de Internet por 2 mil 300 millones dólares. En 2003, Overture pagó por Alta Vista la ganga de 140 millones (una rica quita del 94 por ciento). Otra ganga --o enorme pérdida, depende de qué lado se mire-- es Lycos, que la empresa española Terra-Telefónica intenta ahora vender aprovechando el ruido del anuncio de Google. Lycos, que costó en el 2000 12 mil 500 millones de dólares, tiene hoy un valor de 200 millones.
Al vender sus acciones, en unos días Google pondrá a prueba no sólo su capacidad de seguir compitiendo en un sector muy rentable, sino el mismo modelo de subasta pública que, de ser exitoso, podría revolucionar el modo en que operan los bancos de inversión.
La subasta pública podría contrarrestar una de las causas de escándalo y corrupción de la burbuja de Internet de fines de los 90, cuando, en las emisiones públicas de las empresas que representaban, los bancos asignaban acciones a un selecto grupo de inversores --clientes-- a precios relativamente bajos. Esto generaba ganancias fabulosas para esos “elegidos” muy rápidamente, cuando los precios de esas acciones se multiplicaban debido a la demanda de nuevos, no tan privilegiados inversionistas.
Numerosos libros narran con ejemplos ese fenómeno, como Dot.con, del periodista de The New Yorker John Cassidy. Sin embargo, no hay hasta ahora libros sobre la historia de Google, sólo manuales para utilizar el buscador. Sí se han publicado numerosos artículos describiendo el modelo de subasta que seguirá Google para obtener de los inversionistas una cifra que, con condiciones favorables, puede superar los 30 mil millones de dólares. La empresa divulga en Internet información sobre la subasta, dándole así acceso a un universo mas amplio de inversionistas en EUA.
Estoy seguro que las autoridades financieras y los bancos de inversión y empresas que estén contemplando emitir acciones al público en México estarán atentos a la experiencia de Google para determinar qué nuevos mecanismos debería contemplar una nueva Ley del Mercado de Valores.
Lecturas:
John Cassidy; Dot.con: How America Lost Its Mind and Money in the Internet Era; HarperCollins; 2002 y 2003.
Tara Calishain y Rael Dornfest; Google (los mejores trucos); Anaya, 2004.
Tara Calishan; Google, guía de bolsillo; Nowtilus, 2004