La economía, tanto en América del Norte como en el panorama mundial, parece estar en proceso de recuperación. Algunos analistas financieros y entidades como el Banco de México estiman que este año el crecimiento económico en México y los Estados Unidos será de alrededor del 4 por ciento. La cifra ha generado un optimismo moderado, y son muchas las dudas acerca de la sustentabilidad del crecimiento y la capacidad del modelo económico predominante para resolver los problemas de pobreza que afectan principalmente a los países en desarrollo.
La fragilidad de la recuperación y los grandes rezagos económicos y sociales mantienen vivo el debate en torno a la globalización y los modelos de desarrollo. El papel del estado y de los particulares en la economía son el centro de una vieja controversia. Ya en 1776, en su famosa historia de la riqueza, Adam Smith consideró al egoísmo y al individualismo como motores de desarrollo y prosperidad que producían una mejor división del trabajo y mayor competitividad. Señaló también que grandes naciones se empobrecieron por el dispendio público en gastos de defensa y burocracias improductivas, y no por el despilfarro privado. De acuerdo a la teoría de Smith, ninguna sociedad puede progresar si la mayoría de sus miembros viven en la pobreza. Otros pensadores clásicos como John Stuart y David Ricardo también se refirieron a la lucha entre la libertad individual y la autoridad estatal.
Independientemente de la interpretación que se haga de los clásicos, parece evidente que el sector privado --ya sea individual o corporativo-- es el principal motor de innovación y desarrollo tecnológico que impulsa a la nueva economía en polos como el Silicon Valley.
Entre los libros que describen la invención de nuevos productos, es interesante The Last Lone Inventor de Evan I. Schwartz. Con estilo ameno, el autor cuenta la historia de Philo Farnsworth, quien registró varias e importantes patentes por sus notables descubrimientos que avanzaron la trasmisión inalámbrica e instantánea de imágenes y sonidos. A traves de la biografía de Farnsworth, un brillante inventor solitario que debió resistir la embestida de grandes empresas, el libro expone las maniobras políticas y económicas de los monopolios para aplastar a la competencia. Este caso, las intimidaciones por parte de RCA (ahora NBC), que en los años 30 monopolizaba el mercado de la radio y temía perder su hegemonía frente a una nueva tecnología fuera de su control.
Otra buena lectura es How Breakthroughs Happen de Andrew Hargadon, director de los programas de manejo de tecnologías en la Universidad de California. El autor sostiene que los más exitosos nuevos productos son logros de quienes saben crear contextos que permitan conectar el talento de los “inventores solitarios” y los recursos de grandes laboratorios y organizaciones que no siempre son capaces de aprovechar comercialmente sus descubrimientos.
Los libros mencionados dan una perspectiva informada e histórica del rol de la iniciativa individual en la creación de nuevas tecnologías, industrias, y conceptos. Hay sin embargo poco escrito acerca del rol del gobierno en la nueva economía. Está claro que un buen gobierno debe procurar un clima conducente a la creación de empresas y evitar el abuso de monopolios públicos o privados que contaminan ese clima. Según una encuesta reciente realizada entre empresarios por la consultora A.T. Kearney, México ha perdido parte de su competitividad internacional para atraer inversiones. Estamos pues obligados a exigir un gobierno más efectivo que genere una mejor atmósfera para el crecimiento.
Lecturas:
Encuesta AT Kearny, Most Attractive Foreign Direct Investment Destinations